Artículos de Rosa Meneses: la situación de los refugiados sirios en Turquía

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Rosa Meneses, periodista y miembro del Instituto DEMOSPAZ, relata en dos artículos publicados este 4 de junio por el periódico El Mundo la incertidumbre con que refugiados sirios y autoridades turcas afrontan el futuro y las consecuencias de una guerra que en su séptimo año no ofrece indicios de estar próxima a su final.

“Si hubiéramos sabido que llegaría el Estado Islámico, no hubiéramos empezado la revolución”, es la reflexión que da título a uno de los artículos, pronunciada por un ex combatiente del Ejército Libre de Siria, que ahora vive con su mujer y sus cinco hijos en el campo de Yibbo, a cinco kilómetros de la frontera con Siria. Allí otros refugiados comparten este sentimiento de derrota y decepción por lo que nació como una revolución y se ha transformado en una guerra internacional con múltiples bandos.

Meneses recoge en este artículo la visión de los refugiados sobre el futuro que les aguarda. La victoria del ELS parecía cercana hace tres años; hoy se aleja, el Régimen se afianza y cada movimiento de la balanza hacia uno u otro bando reescribe el futuro que imaginan. Ante la posibilidad de que Bashar Al Asad continuase al frente del país, algunos volverían, la paz es su única condición. Otros, aunque quisieran, no podrían volver: el Régimen los mataría por haber combatido en el bando contrario.

Más de tres millones de sirios viven hoy en la vecina Turquía, un millón en la provincia fronteriza de Hatay, y el acuerdo UE – Turquía para el reasentamiento de refugiados en Europa no está siendo aplicado, denuncia Meneses en su segundo artículo: “Turquía, tierra de nadie para los refugiados sirios”.  15 meses después de su firma, la UE no ha abierto las vías legales para el reasentamiento, y la pactada ayuda financiera de 6.000 millones de euros para Turquía parece haber caído en el olvido. En este artículo Meneses se centra en la preocupación expresada por las autoridades turcas ante la insuficiencia de recursos para hacer frente a esta crisis humanitaria.

Únicamente 275.000 de los tres millones de sirios desplazados fuera del país han podido instalarse en los campos de refugiados, quedando el resto diseminados entre la población turca, lo que dificulta su acceso a servicios básicos, si bien puede favorecer su integración. Pero la presión demográfica de los refugiados no es la única forma en que la guerra en Siria está afectando profundamente la economía de la región. Las relaciones comerciales entre las ciudades de Antioquía y Alepo, fuertes y prósperas antes de la guerra, se vinieron abajo con el inicio del conflicto, señalan autoridades turcas, y reclaman a la Unión Europea una mayor implicación en la resolución del conflicto. Lütfü Savas, alcalde de Antioquía, es tajante: “O Europa no ve su poder o no le importa. Los políticos europeos deben parar la guerra en Siria”.