¿Cómo avanzar en la configuración de ciudades libres de violencias?

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Manuela Mesa, Codirectora de DEMOSPAZ

A esta pregunta es a la que van a intentar responder en las jornadas que han celebrado en Bilbao el 13 de diciembre y en Madrid el 14 de diciembre, organizadas por el Instituto Universitario DEMOSPAZ-UAM y la Fundación Cultura de Paz, con el objetivo de analizar el papel que juegan las autoridades locales en poner fin a las violencias y en promover la paz y la convivencia. Y hablamos de violencias, porque estas son múltiples y se manifiestan en la escuela, en el barrio, en la pareja, en el deporte, en las calles y se expresa de manera explícita en agresiones directas, pero también es violencia todas aquellas situaciones que privan a las personas de satisfacer sus necesidades básicas como el acceso a una vivienda, a la salud, o las educación y todas las formas de exclusión y discriminación.

Los ayuntamientos son las instituciones más cercanas a la ciudadanía y las que satisfacen las necesidades más inmediatas de las personas y garantizan su bienestar. Esto hace que las cuestiones relacionadas con la violencia y la gestión de los conflictos sean problemas que los ayuntamientos deban enfrentar adecuadamente. Los municipios han de promover el reconocimiento de los derechos de ciudadanía para todos y todas; reconocer y ofrecer cauces de participación en la gestión de la política local; dar respuesta a las diversas formas de violencia, estableciendo plataformas para la transformación de los conflictos y la mediación que permitan romper el ciclo de la violencia; han de gestionar la diversidad social, cultural e identitaria; y buscar el siempre difícil equilibrio entre la diversidad y la igualdad, desde el respeto y la tolerancia, sin permitir el menoscabo de derechos y oportunidades para determinados colectivos. Estas acciones no son, desde luego exclusiva responsabilidad de las autoridades locales, pero estas pueden jugar un papel esencial en sentar las bases para una política de Estado comprometida con la paz y los derechos humanos. Así ha sido reconocido por UNESCO, así como por la Conferencia de Naciones Unidas de Habitat III y por los Objetivos de Desarrollo Sostenible, entre otras iniciativas internacionales.

Los ayuntamientos tienen una larga historia de compromiso internacional con la cultura de paz y los derechos humanos, dado que las consecuencias de los conflictos se sufren directamente en el ámbito local. Pero también, porque su experiencia desde lo local les convierte en un actor imprescindible para hacer propuestas y llevar a cabo iniciativas a favor de la paz en el plano local e internacional.

Las ciudades se han convertido en un verdadero “microcosmos” diverso y plural y cada vez más global, que ofrece oportunidades a sus habitantes, al tiempo que no está exento de riesgos y tensiones. En estas jornadas, que cuentan con el apoyo de la Secretaría General para la Paz y Convivencia del Gobierno Vasco, se analizará el papel que han jugado los municipios en promover la paz en varias dimensiones:

La dimensión histórica: en la manera de abordar la memoria del conflicto y en generar espacios de reconciliación en el ámbito local y urbano.

La dimensión espacial-urbana: como se han creado espacios en el municipio para el encuentro y la convivencia, resignificando los lugares y transformándolos para facilitar el diálogo, el aprendizaje y la solidaridad.

La dimensión cultural: municipios que han convertido en una seña de identidad, la apuesta por unos valores de paz y convivencia, solidaridad y respeto a los derechos humanos, a partir de la cultura, del arte y la educación.

Cada vez más, los ayuntamientos cuentan con planes de convivencia que establecen las bases para promover un espacio para convivir, para facilitar la resolución pacífica de los conflictos y velar por el “cuidado” de la ciudadanía , ofreciéndoles opciones para su desarrollo integral y colocando a “las personas” en el centro de la acción municipal. Una mayor coordinación en lo local, el intercambio de buenas prácticas es esencial y muy estratégico, si tenemos en cuenta que para el 2030, más del 60% de la población mundial vivirá en áreas urbanas. Es por esto, que todas estas cuestiones merecen una reflexión profunda y compartida. Y así, los espacios seleccionados para la realización de las jornadas, tanto en Bilbao como en Madrid, formen parte de este enfoque.