Curso de formación “Ética y responsabilidad de la investigación”

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Aunque a lo largo de la Historia la humanidad se ha esforzado en conocer y explicar el mundo que le rodea con la intención de mejorar su propio bienestar, podría afirmarse que es a lo largo del siglo XX cuando se inicia una reflexión más profunda sobre las implicaciones sociales a todos los niveles que tiene el conocimiento y la forma de obtenerlo. Una de estas primeras reflexiones fue, sin duda, el Código de Núremberg derivado del juicio que tuvo lugar en aquella ciudad alemana contra los criminales de guerra del ejército alemán tras la II Guerra Mundial, y que se refería específicamente a los procedimientos para realizar investigaciones con seres humanos. El Código de Núremberg tuvo su continuidad en la Declaración de Helsinki de 1964, de la Asamblea Médica Mundial, y posteriormente se extendió en el Informe Belmont de 1979 (elaborado por mandato del Congreso norteamericano), no sólo a la investigación biomédica, sino también a los estudios sobre el comportamiento humano. Los rápidos avances del conocimiento en biología y en biomedicina no han hecho sino acrecentar la necesidad de establecer normas de precaución en relación a los potenciales usos de dicho conocimiento, que van más allá de lo que abarcaría la deontología médica y se adentran en aspectos que tienen que ver con la filosofía, la concepción del papel del hombre en la naturaleza o la propia dignidad humana, y que han dado lugar al nacimiento de una nueva disciplina denominada Bioética.

El avance tecnológico se ha producido también en otros muchos ámbitos de las ciencias y la ingeniería y en la actualidad podría decirse que casi todas las disciplinas, sean de ciencias puras o de ciencias sociales, han comprendido la necesidad de reflexionar sobre los conocimientos adquiridos en su desarrollo y su responsabilidad en los cambios ambientales, sociales y económicos que afectan no sólo a los seres humanos, sino a todo el universo vivo. Es por ello que se hace necesaria la educación en valores también en el ámbito de la investigación en general y no sólo en la relacionada con la participación de seres humanos. Así, en los últimos años proliferan los códigos de buenas prácticas elaborados por instituciones nacionales o internacionales y por organizaciones científicas y profesionales en general, además de haberse constituido agencias especializadas para la evaluación de riesgos que pudieran derivarse del uso de nuevas tecnologías.

Organismos internacionales como la UNESCO han promovido desde hace más de dos décadas el debate sobre bioética y ética de la ciencia. Ya en la Conferencia Mundial sobre la Ciencia del Siglo XXI, celebrada en Budapest en 1999 y organizada conjuntamente por la UNESCO y el ICSU (International Council for Science) se estableció que:  “Los programas de estudios científicos deberían incluir la ética de la ciencia, así como una formación relativa a la historia y la filosofía de la ciencia y sus repercusiones culturales (artículo 44). La ética y la responsabilidad de la ciencia deberían ser parte integrante de la educación y formación que se imparte a todos los científicos. Es importante infundir en los estudiantes una actitud positiva de reflexión, vigilancia y sensibilidad respecto de los problemas éticos con los que pueden tropezar en su vida profesional (artículo 71)”.

Durante la 32ª sesión de la Conferencia General de la UNESCO en 2003, un cierto número de Estados Miembros expresaron la necesidad de iniciar y sostener programas de enseñanza de la ética, no solamente en el campo de la bioética, sino además en materia de educación científica y profesional. En 2004, basándose en estas declaraciones y recomendaciones, la UNESCO lanzó el programa de enseñanza de la ética, cuyo objetivo principal consiste en potenciar las capacidades de los Estados Miembros en este campo.

En Estados Unidos, la National Science Foundation introdujo en 1997 el protocolo denominado BIC (Broader Impact Criterions) en la evaluación de todos los proyectos de investigación que financia. Y en 2007 se aprobó la America COMPETES Act que proponía, entre otras muchas cosas, incrementar la educación en ética de todos los graduados y becarios posdoctorales.

También para la Unión Europea la Investigación y la Innovación Responsable (RRI, Responsible Research and Innovation) constituye en la actualidad una de las líneas de actuación que permea la casi totalidad de los programas incluidos en Horizonte 2020. Todo ello no es sino el reflejo de una toma de conciencia sobre el hecho de que la Ciencia, la Tecnología y el Conocimiento en general han pasado a gobernar nuestras vidas casi tanto como las leyes. Se hace, pues, necesario que los ciudadanos tengan información y reflexionen sobre los objetivos del desarrollo científico y sus consecuencias, que no ha de ser una cuestión sólo de expertos en las distintas áreas del conocimiento, sino que debe ser algo que nos concierna a todos.

Desde su constitución, el Instituto DEMOS-PAZ ha abrazado la Ética de la Investigación como una de sus líneas de trabajo, tanto en lo que concierne a la formación de estudiantes a todos los niveles y a la sociedad en general, como en aspectos que tuvieran más que ver con investigación en estos temas. De este interés inicial surgió el compromiso de elaborar un curso de formación en Ética y Responsabilidad de la Investigación orientado en primera instancia a abordar la formación en esta esfera de los estudiantes de doctorado de la Universidad Autónoma de Madrid, formación concebida como transversal a todas las disciplinas y apropiada para todos los programas de doctorado que forman parte de la EDUAM (Escuela de Doctorado de la UAM). No obstante, y dado que la formación de estudiantes de grado no incluye, salvo excepciones, cuestiones relacionadas con la responsabilidad social de la investigación, el curso está también abierto a dichos estudiantes, así como a otras personas potencialmente interesadas en estos temas (Investigadores Principales de proyectos y otros investigadores de los mismos, profesionales de todos los ámbitos, y ciudadanos en general).

El curso se compone de dos módulos formativos, que se celebrarán en la Universidad Autónoma de Madrid en las siguientes fechas:

Módulo I

  • 22 de febrero de 2018 de 16 a 18h
  • 1 de marzo de 2018 de 16 a 18h
  • 8 de marzo de 2018 de 16 a 18h
  • 14 de marzo de 2018 de 16 a 18h
  • 22 de marzo de 2018 de 16 a 18h

Módulo II

  • 16 de abril de 2018, 1ª sesión de 16 a 18:30h
  • 26 de abril de 2018, 2ª sesión de 16 a 18:30h
  • 7 de mayo, 3ª sesión de 16 a 18:30h
  • 17 de mayo, 4ª sesión de 16 a 18:30h

Para obtener toda la información al detalle sobre el curso e inscribirse, visitar este enlace.