Vídeo “Las Ciudades como espacios de Paz y Convivencia”

foto video pais vasco

El Instituto DEMOSPAZ ha organizado el seminario “Por un futuro de paz en el País Vasco: los municipios como espacios de paz y convivencia” celebrado en Bilbao y en Madrid en diciembre 2016, clausurándose en ambas ciudades con una conferencia pública. Estas jornadas han sido organizadas también por la Fundación Cultura de Paz, la Universidad del País Vasco y el Gobierno Vasco. Como resultado de las jornadas, el vídeo “Las ciudades como espacios de Paz y Convivencia” recopila algunas interesantes reflexiones de destacados participantes a las jornadas. Viviana García Pinzón, Héctor Grad Fuchsel, Itziar Ruiz Giménez Arrieta, María San Miguel, Elena Couceiro Arroyo, Félix Duque, Juan José Tamayo, y Jesús Romero Trillo, junto con el Director de DEMOSPAZ, Carlos Giménez Romero y el Presidente de DEMOSPAZ, Federico Mayor Zaragoza nos proponen algunas respuestas sobre las violencias urbanas actuales y las posibles medidas para solucionarlas.

Existen múltiples violencias y múltiples casualidades, como ha resaltado la investigadora colombiana, Viviana García Pinzón. En las ciudades, inmersas ya de por si en un sistema internacional en el que existe violencia, hay violencias a nivel interpersonal e intergrupal, y la misma forma en que se diseñan las ciudades puede ser un factor que genera violencias (Héctor Grad Fuchsel). Es importante evidenciar la existencia de una violencia estructural (Carlos Giménez Romero), que tiene que ver con las desigualdades, la violencia de género (Itziar Ruiz Giménez Arrieta), la violencia escolar, los delitos de odio, y la violencia financiera y cultural generada por la falta de empatía con los “otros”, los excluidos (María San Miguel). Otro factor que puede generar violencias es la falta de espacios comunes y de encuentros, el miedo a lo “otro” que produce racismo y prejuicios (Elena Couceiro Arroyo). En la ciudad, como “vivero de diversidad”, donde es fundamental la curiosidad hacia lo “otro” para promover la convivencia (Félix Duque), la violencia está muy ligada a la inmigración, a los refugiados, por la falta de reconocimiento de los derechos de los otros (Juan José Tamayo). Otro factor decisivo es la falta de conexión entre la periferia y el centro de la ciudad, donde tienen lugares las decisiones, así que los barrios marginados quedan fuera del circuito cultural y social. Esta falta de relación y aislamiento, produce guetos y violencias (Jesús Romero Trillo).

Posibles medidas para solucionar estas violencias son la participación ciudadana (Itziar Ruiz Giménez Arrieta) y todas las políticas que promuevan la igualdad y equidad, considerando la paz, como un proceso de construcción de justicia social (Carlos Giménez Romero). Otro elemento fundamental para subsanar las violencias urbanas es la educación, a través de una pedagogía a favor de la empatía y del conocimiento del otro, tanto en los colegios y como para los adultos, como paso fundamental para promover una para cultura de paz (María San Miguel). Para gestionar la violencia, convirtiéndolo en conflictos que se puedan subsanar, es necesario el diálogo mutuo y el conocimiento e introyección del otro (Félix Duque). La importancia de la promoción de encuentros entre personas de diferentes entornos por parte de las instituciones (Elena Couceiro Arroyo), de espacio de comunicación para la participación ciudadana (Juan José Tamayo) y de generar bienes comunes y redes sociales (Héctor Grad Fuchsel) ha sido también evidenciada. En esto, las entidades locales, al lado de los estados y gobiernos autonómicos, tienen un papel fundamental (Monika Hernando). Es importante conocerse y escucharse mutuamente, gracias a espacios de dialogo en los municipios. Es fundamental una mayor implicación de los ciudadanos para crear ciudades donde se conviva y no solo se coexista (Jesús Romero Trillo).

Federico Mayor Zaragoza, Presidente de DEMOSPAZ finalmente recuerda que: “La cultura de paz y de la no violencia debe empezar precisamente allí donde viven los ciudadanos, en las ciudades”. La solución es “escucharnos y respetarnos, es comprendernos, es acercarnos, es conocernos, es reconocernos. Ser ciudadano hoy ya no es ser súbdito, como era hasta hace muy poco, ahora ser ciudadano ya puede ser el que ejerce plenamente unos derechos que son inherentes a la humanidad”.